Contaminación atmosférica
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Son numerosas las clases de agentes contaminantes que contribuyen a la contaminación atmosférica. 

Algunas actividades humanas son la principal causa de contaminación: medios de transporte, actividades industriales y agrícolas, plantas de producción de energía y de eliminación de residuos emiten diariamente a la atmósfera miles de toneladas de sustancias contaminantes. 

Los principales contaminantes en los que los investigadores centran su atención son el ozono troposférico, los metales pesados, los hidrocarburos poli aromáticos, las partículas en suspensión ultra finas, todos los cuales suponen una grave amenaza para nuestra salud. La contaminación atmosférica repercute en la salud de distintas maneras: el estado del individuo, la edad y la duración de la exposición son los principales factores que in influyen en cómo los contaminantes afectan a nuestra salud. Los contaminantes atmosféricos pueden producir efectos tanto en las vías respiratorias como en otros aparatos y órganos, induciendo o contribuyendo a la aparición de numerosas patologías: inflamación de las vías respiratorias altas y bajas, asma (sobre todo en edad pediátrica), reducción del desarrollo y de las funciones del aparato respiratorio, aterosclerosis y patologías cardiovasculares, enfermedades neurodegenerativas, tumores, etc.

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¿Qué es el ozono?

Es un gas inodoro e incoloro, presente tanto en la alta atmósfera terrestre (estratosfera) como a nivel del suelo (troposfera), presente a gran altura constituye una capa protectora frente a las radiaciones de origen solar. En las capas bajas de la atmósfera (ozono troposférico) actúa, en cambio, como un contaminante, siendo un grave problema para la salud pública. 

El ozono troposférico no es un contaminante primario, emitido a la atmósfera tal cual, sino un contaminante secundario, producido por la reacción entre oxígeno y dióxido de nitrógeno (NO2) y la contribución de los compuestos orgánicos volátiles (COV) cuando concurren una radiación solar intensa y temperaturas elevadas: su concentración es máxima durante las tardes de verano.

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¿Qué es el material particulado?

El material particulado es una mezcla de partículas sólidas y líquidas en suspensión en el aire que alcanza su concentración máxima en invierno. 

Comprende partículas de distintos tamaños en las que pueden confluir polvo, tierra, materiales procedentes de carreteras, polen, moho, esporas, bacterias, virus y miles de sustancias químicas, originando enfermedades respiratorias, cardiocirculatorias y neurodegenerativas. 

Las fuentes más importantes de material particulado son el tráfico de vehículos, la actividad industrial y las instalaciones de calefacción. La fracción de material particulado más peligrosa para nuestra salud, a enorme distancia de las otras, son las partículas ultrafinas, un auténtico concentrado de venenos, producido por reacciones termoquímicas en fundiciones, cementeras, acerías, incineradoras de residuos, motores diésel y otros procesos de combustión. 

Debido a su tamaño submicroscópico, las partículas ultrafinas atraviesan los alvéolos, penetran en las arterias, el cerebro, los núcleos de las células, despejando el camino a una gran cantidad de enfermedades crónico-degenerativas, inflamatorias y tumorales.

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Cambio climático

Se trata de un fenómeno avalado por evidencias científicas. En el último siglo la temperatura media mundial ha subido 0,6° y el aumento previsto hasta finales del presente siglo se sitúa entre 1,4° y 5,8° (Intergovermental Panel on Climate Change, IPPC). En los últimos treinta años, se ha registrado un aumento de la temperatura y de los eventos climáticos extremos. El cambio del clima podría convertirse en irreversible (fenómeno denominado locking in), principalmente por las emisiones de gases invernaderos: finales de siglo la temperatura podría aumentar de 3° a 6°C. Superar el umbral de los 2°C podría modificar los regímenes de precipitación, acelerar la descongelación de los glaciares y del permafrost, provocar la subida del nivel del mar. Aumentará la intensidad y la frecuencia de los eventos climáticos extremos, con consecuencias para la salud humana que son difíciles de prever.

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