Contaminación e infancia
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Durante el embarazo

En el desarrollo de los órganos y sistemas se suceden periodos caracterizados por una alta vulnerabilidad ante los estímulos perjudiciales: por lo tanto el embrión, el feto, el recién nacido y el lactante son los individuos con mayor riesgo. 

El proceso de diferenciación celular (controlado por mecanismos epigenéticos) es tan delicado y complejo que cualquier interferencia de agentes externos contaminantes (metales pesados, disruptores endocrinos, etc.) puede alterar la programación de órganos y tejidos (programación fetal).

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Los efectos de la contaminación en la salud de los niños

 

La OMS ha reconocido que alrededor de 1/4 de las enfermedades se debe a factores ambientales

Los niños son mucho más sensibles que los adultos a los efectos de los contaminantes: podemos afirmar que los riesgos relacionados con la contaminación son mayores cuanto más precoz es la exposición del individuo. Los niños menores de 5 años soportan más del 40% del peso estas patologías, aunque solo constituyen el 12% de la población. 

Los niños están más expuestos porque comen, beben e inhalan más. El embrión, el feto, el recién nacido y el lactante son, como se ha apuntado, aún más vulnerables.

En 2006, un pediatra y un epidemiólogo, a través de las páginas de una de las revistas internacionales más acreditadas hicieron una vehemente llamada, al conjeturar que la exposición precoz (embrio-fetal) a una serie de contaminantes industriales puede ser el origen de la “pandemia silenciosa” de enfermedades del neurodesarrollo autismo, hiperactividad (TDAH),dislexia - que amenaza a los niños de todo el mundo (basta pensar que hace 30 años se estimaba que 1:1200 niños estaba afectado de autismo pero actualmente la incidencia de los “trastornos del espectro autista” en EE.UU. y Reino Unido sobrepasa 1:100).

Los dos investigadores remarcaron que solamente algunos centenares de moléculas peligrosas para nuestra salud han sido estudiadas a fondo, pero en realidad existen decenas de miles de sustancias contaminantes, que podrían provocar daños irreversibles en el desarrollo, y que hacen falta reglas y normativas precisas que protejan nuestra salud y la de nuestros hijos.

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La conexión entre la contaminación y la obesidad infantil

De todas las patologías crónicas que aumentan a gran escala en el mundo, la OMS ha hecho hincapié en la obesidad y la diabetes, hasta tal punto que habla de una auténtica pandemia de obesidad y “diabesidad”. También en Italia el fenómeno está alcanzado cotas preocupantes, especialmente en niños de 6 a 12 años, cuya tasa de obesidad, que era del 7% entre 1976 y 1980 y del 12% entre 1988 y 1994, en el 2000 ha llegado al 15%.

La obesidad infantil en general se considera una patología sistémica y multifactorial, debida a un conjunto de causas (aporte excesivo de alimentos, estilo de vida sedentario, predisposición genética). 

Pero cada vez es más evidente que estos factores no explican por si solos fenómenos alarmantes, como:

  • el reciente y dramático aumento del número de casos;
  • el continuo descenso de la edad de aparición de las patologías relacionadas (especialmente insulinorresistencia4 y diabetes mellitus de tipo 2);
  • la insuficiente eficacia de las estrategias terapéuticas individuales, basadas en la alimentación y estilos de vida más adecuados.
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Estudios recientes y acreditados han puesto en evidencia que la exposición precoz a muchas sustancias contaminantes puede provocar obesidad y  diabetes de tipo.

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