Disruptores endocrinos
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Los disruptores endocrinos (DE) comprenden una vasta gama de sustancias químicas que pueden alterar el equilibrio hormonal de los organismos vivos, incluido el ser humano.

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Los DE interactúan con las señales bioquímicas normales que emiten las glándulas de nuestro organismo, encargadas de regular funciones clave como las inmunitarias, endocrinas, metabólicas, reproductivas y neuropsíquicas. 

Las patologías que provoca la exposición frecuente a dosis mínimas de DE son: trastornos tiroideos y del neurodesarrollo, abortividad, infertilidad, anomalías genitales y reproductivas, endometriosis, obesidad y diabetes 2, tumores y enfermedades inmunomediadas.

 Según la definición del Instituto Superior de Sanidad italiano “un disruptor endocrino es una sustancia exógena, o una mezcla, que altera el funcionamiento del sistema endocrino, causando efectos adversos en la salud de un organismo, o de su progenie o su (sub) población...”. Los DE actúan de forma enmascarada, incluso a dosis mínimas, especialmente en las fases cruciales del desarrollo, como la vida intrauterina o la infancia. La exposición a DE también puede originar la alteración de los gametos (espermatozoides y óvulos) con daños en la salud que pueden transmitirse de una generación a otra. La lista de DE es larga e incluye las dioxinas, los PCB (policlorobifenilos), algunos pesticidas y también sustancias presentes en nuestro ambiente de vida diario y en los productos de consumo, por ejemplo los retardantes de llama, los ftalatos y el bisfenol A.

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